𝐷𝑒𝑑𝑖𝑐𝑎𝑑𝑜 𝑎𝑙 𝑝𝑒𝑟𝑠𝑜𝑛𝑎𝑗𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑚𝑎́𝑠 𝑎𝑚𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑓𝑖𝑐𝑐𝑖𝑜́𝑛 🦋 Un viaje de comprensión y aceptación: Un hilo que busca rescatar algunos de los mensajes centrales que plantea Umineko para el lector, a través de los ojos de Ange. ⬇️
A simple vista, todos los personajes de Umineko tienen una cosa en común: De una u otra manera todos cargan con un pecado a sus espaldas. Todos son seres humanos que han cedido ante sus necesidades más básicas en la búsqueda de sus deseos.
Todos tenemos una escala de valores y la obra es consciente de esto. Por eso nunca te pide que tenga que agradarte un personaje. Nunca te pide empatizar totalmente con él. Nunca te pide que perdones a estos pecadores… Pero si te pide que (por favor) intentes comprenderlos.
Umineko va sobre “comprender” y “aceptar”. Es un ejercicio de empatía constante que pone a prueba tu capacidad para creer ciegamente en alguien más.
Esto no lo llegas a entender hasta muy avanzada (o incluso hasta finalizar) la obra, pero al mirar hacia atrás, este es el viaje de comprensión que recorre el lector… Y por supuesto, este es el viaje de aceptación que recorre el personaje del que voy a hablar a continuación.
Ange es el reflejo del lector. Creada para dar voz a nuestros pensamientos y forma a nuestros sentimientos.
Esto es algo que queda claro sobre todo a partir de “Dawn”, momento en que Ange se transforma literalmente en la lectora de la historia y mantiene conversaciones con literalmente la representación ficticia del mismísimo autor de la obra.
Es a través de esta dinámica entre autor/lector, que comenzamos a observar la historia desde un punto de vista más amplio. No eres tú leyendo un cuento. Eres tú formando parte del cuento.
Pero como dije antes, este es un viaje de comprensión y aceptación. Un viaje significa “moverse de un lugar a otro”. Recorrer un camino desde la línea de partida hasta llegar a una meta. Es por eso por lo que lo llamo “Viaje”. No lo llamaría así si no hubiese “un cambio”.
La línea de partida del viaje de Ange es el 4 y 5 de octubre de 1986. El día de la masacre de Rokkenjima. El día en que perdió a su familia. El día en que arrebataron la sonrisa del rostro de una niña pequeña y la reemplazaron por una sombra de pesimismo e infelicidad.
Cuando Ange aparece por primera vez, su personaje representa totalmente lo opuesto al mensaje central de la historia. Es alguien que desecha las bases de fantasía en la obra, tachando este elemento como una excusa conveniente para desviar la mirada de la realidad.
“La magia” es algo que ella misma utilizó como una vía de escape temporal a todos sus problemas. Como un mecanismo de defensa que le permitía pretender (por unos momentos) que no estaba tan sola como pensaba. Que las cosas no estaban tan mal. Que podía salir adelante pese a todo.
Un autoengaño que pronto se rompería en pedazos. Forzándola a aceptar lo miserable que resultaba su existencia y llevándola al deseo de escapar de todo ello.
Pero tristemente, un paso al vacío no la acercaría a su familia en el cielo.
Esto formaría a Ange tal y como la conocemos en Alliance. Una persona con una perspectiva del mundo cínica, y escéptica frente a todo lo que envuelve a la bruja dorada, Beatrice. Alguien que está ahí con la única labor de negar la fantasía… Alguien como nosotros.
Desde el primer juego se nos dice que el objetivo es destapar lo que está detrás de la masacre de Rokkenjima. Negar lo sobrenatural y dotar todo de una explicación humana, es la premisa de la historia. Desde el principio se nos pide una perspectiva escéptica como lectores.
Por eso cuando conocemos a Ange, deberíamos sentirnos identificados con su forma de pensar y su meta: Ange quiere vencer a la bruja y recuperar a su familia. Y nosotros que hemos visto los crueles actos de las brujas una y otra vez, deberíamos desear lo mismo.
Esta resonancia mental entre ambas partes, es lo que convierte a Ange en un personaje ideal para funcionar como un puente metafórico entre los mensajes de la obra y el lector.
A través de su personaje la obra se asegura de que las ideas que progresivamente va planteando, afecten no solo a Ange dentro del mundo, sino que también permeen muy profundamente en tu persona fuera de este.
En Dawn, Ange es capaz de acceder a la información referente a todos los juegos que se han disputado hasta el momento. Esto con el fin de obtener la cualificación necesaria para ser la lectora del siguiente cuento.
De esta manera, Ange obtiene toda la información que nosotros, lectores extradiegéticos, manejamos. Y con esto Umineko se asegura de alinear aún más nuestros hilos de pensamiento, a los de la bruja del futuro.
Te prepara para el giro en 180 grados que supondrá dicho episodio en cuanto a como percibimos la obra. Después de todo, el sentido de un simple dialogo puede entenderse de formas muy diferentes en función de la mentalidad con la que lo leamos.
Ange comienza a cuestionarse muchas cosas y nosotros con ella. Su hermano descubrió “la verdad” detrás de todo y debido a eso, su comportamiento hacia la bruja dorada cambió radicalmente. ¿Qué clase de verdad generaría un cambio tan abrupto?
Al principio leíamos desde el escepticismo. Pero algo ha cambiado en nosotros. Algo hemos aprendido por el camino. Ahora leemos desde “el amor”. Hemos dejado de intentar resolver y ahora al fin empezamos a intentar COMPRENDER.
Y entonces ocurre una ruptura. Nosotros entendemos “la verdad”, pero Ange se queda atrás. Se nos presenta en nuestra cara, pero ella es incapaz de aceptarlo. Después de todo, hacerlo significaría perder el motivo por el que continúa manteniéndose aferrada a ese rascacielos.
Y con esa divergencia psicológica existente por primera vez entre nosotros y su personaje, comienza Twilight of the Golden Witch. El punto final de esta historia. “El juego final, hecho solo para Ange.”
Los seres humanos no somos ni buenos ni malos. Ni blancos ni negros. Nos mantenemos en una gama de grises que se ve atraída hacia ambos extremos de la balanza en función de lo que nos sintamos obligados a hacer para alcanzar nuestros objetivos.
Umineko nos muestra que el potencial humano para hacer daño esta incluso en las personas más amables.
Odiamos a Eva por estar dispuesta a asesinar a toda su familia por dinero. Por proyectar sus sueños frustrados en su hijo George y por hacer la vida de Ange miserable.
Odiamos a Rosa por estar dispuesta a asesinar a toda su familia por dinero. Y también por maltratar física y psicológicamente a su hija María.
Odiamos a Rudolf y Kyrie por estar dispuestos a asesinar a toda su familia por dinero. Y también por no detenerse a pensar en los sentimientos de sus hijos antes de hacerlo.













































