¿Crees que pagas demasiados impuestos? ¿Consideras que el estado te esquilma y que te cobra hasta por respirar? Pues aún podría ser peor. Esta es la historia de un emperador romano que creó un impuesto para gravar la orina de sus ciudadanos. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽
La orina contiene una gran variedad de minerales y sustancias químicas, lo que provocó que los romanos pensaran que blanqueaba los dientes y los protegía de infecciones y podredumbre, así que comenzaron a usarla para enjuagarse la boca y, con piedra pómez, como pasta de dientes.
Como la orina además tiene amoníaco, un producto usado en la actualidad en muchísimos productos de limpieza, los romanos también la usaban como detergente para lavar su ropa, por lo que las lavanderías la recolectaban y la dejaban en reposo hasta que se descomponía.
Era también muy usada en la industria textil para blanquear la ropa y se utilizaba para curtir las pieles de los animales por su alto pH, que ayudaba a descomponer y limpiar el cuero de material orgánico.
De esta manera, la orina se fue convirtiendo en un gran negocio, lo que provocó que en el siglo I, Nerón decidiera quedarse con parte del pastel, creando el "Vectigal Urinae", el impuesto a la orina.
Una tasa que tenían que pagar quienes quisieran utilizar la orina que se recolectaba en la Cloaca Maxima de Roma, en los urinarios públicos y en los pozos negros.
Aunque con el tiempo este impuesto fue eliminado, se volvió a instaurar de nuevo alrededor del año 70 con la llegada al poder de otro emperador, Tito Flavio Vespasiano.
Poco después de imponer de nuevo el impuesto, los romanos comenzaron a llamar a los urinarios "vespasianos", palabra que aún sigue en uso en varias partes del mundo.
A muchos les parecía excesivo cobrar por la orina, e incluso el hijo de Vespasiano, Tito, reclamó a su padre que dejara de hacerlo, ya que le parecía asqueroso cobrar por ello. El emperador cogió una moneda de oro, la acercó a la nariz de su hijo y le preguntó si olía mal.
Tito respondió que no, a lo que su padre dijo: "¡Pues viene de la orina!", rematando su argumentación con una frase para la historia: "Pecunia non olet" (El dinero no huele), frase que todavía en la actualidad es utilizada comúnmente para restar importancia al origen del dinero.
Así que, si crees que pagas muchos impuestos, si crees que te esquilman o si crees que ya no pueden expoliarte más, recuerda que podría ser peor. Podrían cobrarte por ir al baño...
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