Published: April 28, 2025
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Hace unas semanas el gobierno anunció cambios importantes en el esquema cambiario. Más allá de cómo funciona la banda cambiaria, me gustaría profundizar en la lógica detrás de la decisión: qué objetivo persigue y cómo se vincula con la teoría económica. Sale 🧵

Primero tenemos que explicar uno de los conceptos más relevantes de la teoría económica internacional: el “trilema de la imposibilidad”. Este trilema establece que, en un mercado cambiario sin regulaciones, el BCRA no puede controlar a la vez tipo de cambio y política monetaria.

Para entenderlo, pensemos el caso de un BC que quiere hacer esas dos cosas, fija el tipo de cambio (no importa en qué valor) y la tasa de interés, por ejemplo, en 10% anual.

El tema es que, al no haber regulaciones cambiarias, si esa tasa es más baja que la que se ofrece en el resto del mundo, los capitales financieros saldrían del país hacia el resto del mundo en búsqueda de ese mayor rendimiento.

Dicha salida de capitales lleva a que el BCRA tenga que vender reservas en el mercado (de lo contrario, el tipo de cambio dejaría de estar fijo). El tema es que el BCRA también quería mantener fija la tasa, lo cual lleva a que, en algún momento, el BCRA se quede sin reservas.

De ahí se desprende el corolario del trilema: si el BCRA quiere tener política monetaria autónoma, el tipo de cambio debe ser flexible. Si quiere controlar el tipo de cambio, la tasa de interés (o la cantidad de dinero) se adaptarán a las necesidades del mercado.

Este corolario es más que un principio académico: es una brújula que permite entender el nuevo régimen monetario que el gobierno inauguró con la “fase 3” del programa económico acordado con el FMI.

Por más que los cambios más relevantes se dieron en el esquema cambiario, a partir de lo anterior podemos ver con claridad la lógica monetarista que está por detrás.

Tanto Milei como todo el equipo económico siempre repiten que la manera de estabilizar la inflación es controlando la cantidad de pesos en circulación. Y este esquema cambiario, cuando el tipo de cambio se ubica dentro de las bandas, es precisamente eso.

¿Cómo puede ser? Recordemos que, dentro de las bandas prefijadas, el Banco Central no interviene en el mercado cambiario, es decir, no compra ni vende dólares (a pesar de las dudas sobre este tema, lo confirmó el propio Milei).

Y si no compra ni vende dólares, tampoco emite o absorbe pesos. Ese es el objetivo perseguido, porque desde su visión, el hecho de regular el tipo de cambio los obligaba a tener que inyectar o absorber pesos, afectando la cantidad de dinero en circulación.

¿Pero no era que uno de los principales objetivos que se había puesto este gobierno era quitar el cepo? Sí, justamente porque las regulaciones cambiarias no permiten “liberar” al tipo de cambio para que funcione correctamente ni que el BC tenga plena autonomía monetaria.

El riesgo evidente siempre es la disparada del dólar, algo que se potencia en un régimen de tipo de cambio flexible. Frente a esto, la respuesta del gobierno es siempre la misma: si no hay pesos, el dólar no puede pegar un salto.

Pero, parafreaseando a Groucho Marx, “esta es mi teoría…pero si no le gusta tengo esta otra”. Ahí aparece la lógica de las bandas cambiarias, sobre todo del techo de los 1.400 $/USD. Esto actúa como un freno de emergencia, en caso de que falle la teoría.

De todos modos, el gobierno siempre se las arregla para acomodar sus intervenciones bajo una lógica monetarista; porque si el tipo de cambio toca el techo de la banda, eso significa que la gente no quiere pesos (y compra dólares).

Cuando eso sucede, el BC está obligado a vender dólares para evitar que siga subiendo, y a cambio recibe ese excedente de pesos que la gente no quería y los saca de circulación.

Por el contrario, si el tipo de cambio se va al piso de la banda, el BC compra dólares y acumula reservas. Es decir, inyecta pesos a cambio de dólares, aumentando la base monetaria. En ambos casos las intervenciones cambiarias sirven para equilibrar la cantidad de dinero.

A partir de lo anterior, la lógica de las bandas hay que pensarla como un andador que, al principio, es necesario para aprender a caminar.

A medida que el mercado y las empresas se vayan acostumbrando a la volatilidad, eso debería llevar a que no haya pánico cada vez que sube el dólar y a que cada vez se le preste menos atención.

Esto es aún más evidente al observar que dichas bandas son divergentes, es decir, se hacen cada vez más anchas. Llegado un punto, y si esto funciona bien, pasarían a ser irrelevantes (dejando atrás el andador).

¿Y por qué podría no funcionar? Por un sinfín de motivos. Esto es Argentina, donde mueren todas las teorías económicas. Pero hay un riesgo puntual que incluso se mantendría si las cosas salen bien.

Las bandas se ajustan 1% mensual, mientras que la inflación proyectada será superior. Eso significa que, en términos reales, las bandas tienen una tendencia a la baja. El tipo de cambio real podría quedar por debajo de los niveles de la Convertibilidad.

Image in tweet by Juan Manuel Telechea

Con un tipo de cambio tan bajo, la competitividad de las empresas argentinas se podría ver muy afectada (más todavía si esto se combina con un proceso de apertura a las importaciones), impactando de manera negativa en el empleo, los salarios y las exportaciones.

El nuevo esquema cambiario enfrenta un desafío clave: convencer al mercado y a la sociedad de que esta vez la estabilidad puede ser duradera. Pero la historia muestra que un dólar bajo y apertura económica suelen ser una combinación problemática. ¿Esta vez será diferente?

Si el hilo te sirvió, no seas amarrete y compartilo. Haciendo click en el tweet debajo, te manda al primero de la serie así podés retuitear todo el hilo. Gracias! https://x.com/jmtelechea/statu...

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