¿Nunca te has preguntado por qué los romanos usaban letras en lugar de cifras? ¿Para qué complicarse? ¿Por qué no algo más fácil como 1, 2, 3...? La respuesta no está en las matemáticas. Eran una herramienta nacida de la piedra, la guerra y el poder Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽
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Para entenderlo, hay que volver al origen. Antes de los romanos, muchos pueblos usaban sistemas numéricos, pero Roma era un pueblo práctico, y su sistema lo refleja, ya que fue hecho para contar y controlar.
El sistema numérico romano no surgió en escuelas de sabios, surgió en los mercados. Los primeros símbolos (I, V, X…) permitían contar objetos, soldados, ganado, monedas... y, sobre todo, tallarlos fácilmente sobre piedra o metal.
La clave era la simplicidad visual y manual: Un trazo = I Dos trazos = II Cinco = V, porque en la mano hay cinco dedos Y diez = X, dos V enfrentadas
Pero no fue solo una cuestión práctica, los números romanos también se convirtieron en símbolos de autoridad, ya que los emperadores los usaban para firmar leyes, numerar legiones y fijar impuestos.
El número no era solo un número. Era decreto, orden, jerarquía... y por eso los romanos nunca adoptaron el cero, porque en su mundo no había vacío, todo tenía peso y valor.
Es cierto que era un sistema incómodo para multiplicar o dividir, pero no estaba pensado para hacer álgebra, estaba pensado para tallarse en mármol, grabarse en monedas y dejar constancia en monumentos.
Y funcionaba tan bien que, durante siglos, el mundo se organizó con este sistema, hasta que en la Edad Media, los números indoarábigos, y su revolucionario cero, se abrieron paso desde el mundo islámico.
Muchos se resistieron al cambio, pero los banqueros italianos descubrieron que podían hacer más cuentas, y hacerlas más rápido. Así, poco a poco, las cifras romanas fueron relegadas a fechas, capítulos y relojes...
Hoy los vemos en el Coliseo, en los créditos de películas, en los relojes del Vaticano... pero realmente eran mucho más que números, fueron la herramienta con la que Roma contó su imperio...
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