Esta mañana he vivido uno de los episodios más tristes y vergonzosos de mi carrera profesional. No es el primero y sé con total certeza que no será el último, pero se trata de un ejercicio de inhumanidad extremo por parte de un sistema envenenado y carente de dignidad. Hilo va.
Señora de 78 años que acude a consulta privada. Alzheimer avanzado que ha empeorado bastante en los últimos meses. Marido de 80 años. Viven solos. Es una paciente que hemos atendido por diversas causas y deambulaba hasta hace poco, esta vez viene en silla de ruedas.
Pregunto el motivo y el marido y la cuidadora me dicen que no camina porque tiene una herida en el talón y le duele. Quito el calcetín y veo una placa necrótica de 7 cm. Pregunto por el tratamiento actual y me dicen que "le ponen un aceite que les dijeron que le pusieran".
Ojiplático, les digo que me refiero a que cómo le están curando en el centro de salud. Se miran y me dicen que no le curan, que les dijeron que le pusieran ese "aceite" hasta que se le cayera la placa. Eso fue en febrero y NADIE se ha preocupado de verle desde entonces.
Maldigo a todos los demonios y procedo a desbridar todo lo desbridable en la lesión, pese a que no era el motivo de consulta. Signos de infección y esfacelo en fondo. Paciente de riesgo vascular extremo. Riesgo de amputación inminente. 5 meses sin que NADIE se haya preocupado.
Les hago jurarme que el lunes a las 8 de la mañana están en su CS exigiendo ser atendidos por su equipo de AP y que no se van de allí sin tratamiento actualizado y una pauta de curas periódicas establecida. Les doy mi teléfono personal para que me llamen si quieren.
Y esto es el día a día del ciudadano español y el abandono absoluto al que se ve sometido. Es denigrante, es deshumanizante y es delictivo que se esté tratando a gente con menos respeto que al peor perro sarnoso. Es un abandono delictivo y doloso por el que alguien debe pagar.
Estoy avergonzado, estoy dolido y estoy asqueado con un sistema macabro al que pertenecí en su día y donde el protagonista ha dejado de ser el paciente.
Atención Primaria necesita una reflexión profunda sobre lo que son y hacia dónde van, y por qué no, una reforma que implique arrasar con centros y profesionales desde los putos cimientos. La actitud del sistema hacia el paciente ha llegado a un punto de no retorno.
Urge mano de hierro para establecer horarios, responsabilidades, grupos de trabajo asistenciales y atribuciones exclusivas. Urge acabar ya con la autogestión. Y por encima de todo, urgen mecanismos legales que supongan una amenaza punitiva contra la dejadez del profesional.
Ante algo así, denunciad siempre. Abandonar a su suerte a un paciente de riesgo evidente no es responsabilidad civil, es matar a alguien por omisión y vagancia. El oasis de la impunidad y la figura del "sanitario" reinona que se cree omnipotente tienen que terminar ya.
