🇻🇪| La publicación de @julieturkewitz en el NYT sobre Venezuela está levantado una ola de indignación de la que formo parte. No me voy a quedar en la fácil de insultar o descalificar, pero menos callarme la boca. Un hilo diseccionando este escrito, sus mentiras y omisiones 🧵👇
Primer punto. Para referenciar lo que escribe en su artículo, la señorita Turkewitz dice que visitó Venezuela. Se le concendió una visa de trabajo y se le dio el margen para hacer entrevistas en el país. Eso lejos de dar credibilidad a su escrito lo empaña con un margen de duda.
¿Cómo ella (siendo estadounidense) consiguió una visa para entrar a Venezuela cuando personas no relacionadas al ámbito periodístico, activista o político han sido SECUESTRADAS por meros conflictos entre Maduro y sus gobiernos, como por ejemplo el gendarme argentino Nahuel Gallo?
En el preludio de las elecciones de 2024, el régimen de Maduro deportó de manera arbitraria a decenas de figuras destacadas que tenían la intención de acompañar a la oposición, mientras recibía a otras figuras que lo apoyaban. Para ellos o estás de un lado, o estás del otro.
Okay, ponele que per se esto no te descalifique para opinar. Sin embargo, el hecho de que una dictadura atrincherada (a la que informes creíbles le achacan miles de muertos y presos) te haya dejado entrar a su territorio por las buenas ya compromete tu credibilidad periodística.
¿Un ejemplo más directo? @carola_amoroso que fue obligada a abandonar Venezuela en el período posterior a las elecciones por su cobertura del proceso y de las protestas. Aclarado ese punto inicial, ¿qué es lo que dice el dichoso artículo que está tan mal? Procedamos.
En principio, el artículo busca introducirte a una supuesta "Venezuela polarizada" en la que por un lado tenés a "partidarios del gobierno" armados como miliacianos y del otro a "ciudadanos escépticos". Eso no refleja, para nada, la verdadera realidad que se respira en Venezuela.
Todo esto parte de las elecciones del 28 de julio de 2024, en las cuales (de acuerdo con prácticamente cualquier fuente de información creíble) el dictador Nicolás Maduro fue derrotado por el opositor Edmundo González por un margen de 7.4 millones de votos contra 3.3 millones.
Se ha buscado imponer la narrativa de que lo anterior es "cuestión de opinión". El tema es que por un lado tenés a Maduro afirmando haber ganado sin evidencia alguna, y del otro la oposición que logró recolectar más de 25 mil actas electorales de las mismas máquinas de votación.
"Se cree ampliamente que Maduro perdió" es tomar posición. Lo que ocurrió en Venezuela el año pasado no es una cuestión de opinión. Maduro perdió, no ganó, sacó menos votos que el otro. La evidencia lo respalda con una certeza superior al 99%. ¿Lo demás? Un guante del régimen.
La articulista no solo cita a las autoridades de la dictadura, sino que directamente llegó tan lejos como para entrevistar a Delcy Rodríguez, una de sus principales jerarcas. Con su mismo speech de siempre: "Trump nos hace la guerra, no lo vamos a permitir, bla bla bla bla".
Sin embargo, tampoco parece definir muy bien por qué narrativa quiere irse. Agarra la otra (la de que Estados Unidos no piensa invadir y es todo pantalla) citando guiños que Maduro le hace al enviado especial Richard Grenell (uno de los principales operadores para un acuerdo).
El artículo deslegitima de forma constante a María Corina Machado (líder de las fuerzas opositoras) y a Edmundo González (ganador de las elecciones), a quienes solo menciona de pasada una vez. Se refiere a Machado como "una líder de la oposición" y la cita solo parcialmente.
No se trata de si González o Machado te gustan o no. No se trata tampoco de si "les crees" o no. Pero cuando hablas de "polarización" estás presumiendo dos partes. No podés, entonces, deslegitimar marcadamente a una de esas partes y pretender que tu artículo es "imparcial".
El régimen se dedica rutinariamente a descalificar a Machado y González y negarles sus indiscutidas posiciones de liderazgo. Machado ganó las primarias opositoras con más del 90% de los votos, y (con su respaldo como activo) González ganó las elecciones con más de 7 millones.
Esto ya no es una "cuestión de opinión" porque el CNE controlado por Maduro declaró a Maduro ganador... pero también le adjudicó a González el segundo lugar. Incluso en la narrativa del régimen ellos admiten que Machado y González son sus opositores con mayor apoyo popular.
Tomo constancia de la incorporación de Capriles al artículo como una "ficha opositora" que avala el discurso de Maduro en aras de un supuesto "patriotismo pacifista". Para los que no lo conocen, fue candidato presidencial en 2012 y 2013, pero ya no es un líder opositor de peso.
Capriles retiró su candidatura de las primarias opositoras de 2023 cuando la mayoría de los sondeos le auguraban una derrota por seis o siete dígitos contra Machado. En ese momento, esgrimió su inhabilitación para competir como excusa, también buscando deslegitimar a Machado.
Sin embargo, desde entonces (aunque ya se percibía desde antes), Capriles comenzó a comportarse de manera sumisa con el régimen. Tras las elecciones se le retiró la inhabilitación de forma "exprés". Pero por encima de su complicidad, el tipo realmente no tiene votos. No es nadie.
Y no me digas que la cantidad de votos no te da mayor legitimidad para hablar en nombre de un espacio político PORQUE SÍ LO HACE. Bajo ese criterio yo podría agarrar a cualquier random que no le guste Milei y decir que es igual entrevistarlo como opositor a él que a Cristina.
Si buscaran hacer una entrevista sobre Estados Unidos y entrevistaran a opositores a Trump, ¿darían a Jill Stein (del Partido Verde, vinculada a Putin y que jamás raspó más de 2%) la misma jerarquía que a Kamala Harris (que fue la quedó segunda contra él en esa elección)? Fácil.
"Hay más opositores que Machado y González". Sí, e incluso los hay quienes nunca apoyarían una acción militar como la izquierda no chavista (PCV). Cero mención a que su candidato en 2024, Enrique Márquez, está secuestrado por haber intentado impugnar la elección judicialmente.
Lo anterior echa por tierra la tesis de que hay opositores "duros" que "apoyan la violencia" (dando al régimen derecho a reprimirlos) y opositores "blandos" pacifistas. En Venzuela cualquiera que incomode (aún quién lo haga desde sus instituciones) será víctima de la represión.
Mientras tanto, a estos títeres (se les llama típicamente "alacranes") se les da margen para dar entrevistas (como la de Capriles), opinar y presentarse a farsas electorales. Tal fue el caso de las parlamentarias y regionales de mayo y de las elecciones municipales de julio.
Al mismo Henrique Capriles le adjudicaron una banca como diputado en la Asamblea Nacional aún cuando no tenía los votos necesarios. ¿Por qué? Porque sirve. Le sirve a Maduro para fingir que hay oposición y le sirve a la señorita Turkewitz para decir que entrevistó a un opositor.
El artículo se limita a sugerir (sin mucha base) que Machado es la que coordina en conjunto con Estados Unidos la acción militar (de lo cual no hay evidencia). Luego, afirma que "muchos venezolanos" bajo "condición de anonimato" (qué conveniente) no desean una acción militar.
Aunque no lo cita, fuentes periodísticas dicen que un "importante empresario" (y anónimo) citado en el artículo es Alberto Volmer, una ficha empresarial de la dictadura a cargo de varias operaciones financieras del chavismo. Claramente, no le conviene que el régimen se vaya.
Esa condición de anonimato que garantizó a sus entrevistados, sin embargo, no le permitió ahondar en la estructura criminal del régimen chavista: bajo el cual se enlistan miles de presos políticos (cuatro de los hoy presos son adolescentes), desaparecidos, torturados y muertos.
Esto nos permite salir de lo partidista y entrar en lo más horrible (y a mi juicio, lo más imperdonable). La señorita Turkewitz estuvo en Venezuela y sin embargo no se tomó un momento para entrevistar a familiares de presos político ni investigar qué ocurre en el Helicoide.
Ubicado en esta gigantesca construcción, el Helicoide era un centro comercial que (tras la llegada al poder del chavismo) fue convertida en el emblema de los encarcelamientos políticos del país. No es posible hablar de la situación de Venezuela sin hacer referencia a este lugar.
El Helicoide no es una cárcel, sino un centro de detención del SEBIN (policía secreta que a la señorita Turkewitz tampoco le pareció relevante mencionar) en el que se reportan torturas que van de privación de sueño, aislamiento, golpizas, electrocución hasta, sí, agresión sexual.










































