Cuando se habla de Lenin, suele sonar a museo o a ideología rancia. Pero si uno lo lee con calma, descubre algo útil: advertencias sobre cómo se mueve el poder en un mundo cada vez más interconectado y multipolar. Déjenme plantearles una teoría de la conspiración. 🧵
En La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Lenin hablaba de tres caminos para el socialismo en cada país: 1. Insurrección y dictadura del proletariado. 2. Control obrero de la economía. 3. Alianza con campesinos y pueblos oprimidos.
Pero en El imperialismo, fase superior del capitalismo, él ya había observado que el capital ya operaba de forma global. Y desde allí amplió el mapa de su filosofía política: el socialismo no sería solo nacional, también tendría vías internacionales.
Las globales eran tres: 1. Que el sistema se rompiera por su “eslabón más débil”. 2. Que los pueblos coloniales hicieran su propia revolución. 3. Una disrupción mundial imposible de anticipar: crisis, guerras o catástrofes que sacudirían todo al mismo tiempo.
Esa tercera vía es la más inquietante. Porque no se trata de una revolución organizada, sino de una cadena de crisis inesperadas. Justo lo que hemos vivido a partir de la pandemia y los estallidos sociales consecutivos y de alguna forma paralelos.
La pandemia paralizó economías, fracturó cadenas de producción y dejó al desnudo desigualdades históricas. Nadie la tenía en su matriz de riesgos. Lo mismo con los estallidos sociales: causas locales, pero un malestar global en común.
Cuando Lenin escribió El imperialismo, fase superior del capitalismo, no estaba adivinando el futuro. Estaba describiendo un cambio brutal: el paso de un capitalismo “competitivo” a uno monopolista y financiero, organizado a escala mundial.
Ese salto significaba que las contradicciones ya no serían solo nacionales, sino globales. Y que el sistema contenía dentro de sí mismo la semilla de catástrofes repentinas: guerras mundiales, crisis económicas, rebeliones coloniales.
Esa tercera vía era la más inquietante. No era lineal ni planificada. Lenin la describía como un evento disruptivo global: 1. Una guerra que debilitara a varias potencias a la vez. 2. Una crisis económica de magnitud mundial. 3. Un levantamiento sincronizado en distintos
Lo esencial era esto: no se podía saber cuál eslabón se rompería primero, ni cómo ese quiebre arrastraría al resto. El capitalismo global, decía, ya funcionaba como una cadena interdependiente.
La pandemia nadie la planeó, nadie la "inventó" (algunos piensan locamente que sí). Fue azar biológico y, sobre todo, un pésimo manejo de riesgos. Pero algunos actores sí supieron aprovechar la disrupción para impulsar sus agendas políticas y económicas.
La pandemia fue ese tipo de sacudida global que Lenin había descrito como “imposible de anticipar”: paralizó economías, rompió cadenas de producción y dejó al desnudo desigualdades históricas.
Y luego vinieron los estallidos sociales: Chile 2019, Colombia 2021, Francia con los chalecos amarillos, Hong Kong… causas locales, sí, pero un mismo trasfondo: precarización, deuda, represión, descontento.
La lección no es que Lenin "lo viera venir". La lección es que el capitalismo global generó por sí mismo condiciones de crisis impredecibles. Y que, cuando ocurrieron, quienes estaban preparados con lectura, estrategia y narrativa DE MANUAL, lograron capitalizarlas.
Por eso importa educarse y leer filosofía política, incluso a quienes nos incomodan por zurdos (jajaja). No para admirarlos ni seguirlos, sino para entender el terreno de juego y no ser sorprendidos por el devenir.
Porque las crisis seguirán apareciendo. La diferencia está en si las atravesamos como meros espectadores confundidos, o como ciudadanos que entienden cómo opera el poder y no repiten consignas ajenas. I'm just saying.😊
@Missmelindres El mundo no lo cambió el capitalismo global, lo cambiaron las comunicaciones. Ahora vivimos en una aldea universal: lo que antes tardaba días en saberse, hoy llega en segundos. La verdad es difícil de distinguir y, al final, cada quien cree lo que quiere creer.
@DaFarello Así es.
@Missmelindres Tengo una visual alternativa y lo veo como osificación del capitalismo por el intervencionismo gubernamental con esa visual keynesiana que la dispararon en pandemia. Lo digo por que los países más liberales en todo fueron los que más rápido salieron de una crisis global.
@Missmelindres Habría que analizarlo desde la perspectiva de la psicohistoria...
