Ahora que la primera edición del master ha sido un éxito arrollador y la segunda va camino de serlo y aún quedan muchos meses para empezar, me gustaría contaros la intrahistoria de todo esto. Cómo surgió todo, qué me motivó para embarcarme en un proyecto así.
Como muchos sabréis, sobre todo los que me seguís desde hace bastante, esta cuenta surge de la divulgación en finanzas cuantitativas. Durante un tiempo explotó, encadenando días de +1000 seguidores en sus mejores tiempos. Con el paso del tiempo me han surgido más restricciones
que me impiden llevar a cabo la divulgación que antes llevaba a cabo con total libertad. La primera, evidentemente, es el tiempo para hacerlo. En todo caso, siempre he tenido una idea muy clara de lo que a mi juicio debería ser la educación y cómo esa visión debería trasladarse
al ámbito social. No me he escondido nunca (no tengo por qué hacerlo) cuando he dicho que para mí la educación es indisociable de la excelencia y del aristos. Desde adolescente he tenido la suerte de estudiar y desarrollarme en círculos de altísima exigencia, con las caídas y los
momentos durísimos que todos hemos tenido. No tuve la suerte de poder estudiar fuera, pues mi familia no podía apoyarme económicamente, así que tuve que trabajar con las cartas que tenía a mi disposición. En todo caso, la educación para mí lo es todo.
La educación es la mayor herramienta con la que cuenta la gente de orígenes humildes para romper y reventar todas las barreras que se interpongan entre él y sus objetivos. La educación es el valor fundamental, es movilidad social, son oportunidades, es la forma que tenemos de
retar a lo que se espera de nosotros, nuestra puerta a una vida mejor, no solo a nivel material, sino lo más importante, a nivel espiritual. Algo que sabían los idealistas alemanes, y tiene que quedar meridianamente claro: la libertad no es un derecho, es un privilegio.
No nacemos libres, nos convertimos en gente libre. El conocimiento nos libera. Dicho lo cual, esta fue una oportunidad para mí muy bonita, pues podía plasmar esa visión, esos ideales que siempre he tenido, en un proyecto que consiguiera crear impacto. Cuando me lo propuso
Juan Ramón en una cena hace tiempo, reconozco que me lo pensé detenidamente. No iba a ser fácil. Íbamos a competir en un mercado en mi opinión saturado de oferta mucha de ella de muy dudosa calidad, pero a fin de cuentas, de mucha oferta. Iba a requerir una visión estratégica en
muchos ámbitos, desde las skills más de consultoría hasta las más puras de marketing, que no sabía si tenía. Sabéis todos a lo que me dedico. Pero me tiré a la piscina, y conmigo todos los profesores que me han acompañado desde el minuto cero, dando horas y horas de su tiempo
en crear algo en lo que de verdad creían. Asusta ver lo que han cambiado las cosas desde nuestras primeras reuniones, que éramos cinco contados, hasta ahora, cuando estamos recibiendo el respaldo de gente muy potente en la industria. Y hemos creado el producto que sinceramente
quería que se crease. Como Milei dijo en su momento, preferimos una verdad incómoda a una mentira confortable. No nos íbamos a meter en esto para reproducir los mismos errores de tantos y tantos proyectos, que acaban devorados por su ansia en bajar nivel para venderse más.
Nosotros vendimos la verdad. Simplemente. Os vamos a dar una formación de altísima exigencia. No sabemos quiénes la conseguirán terminar, tampoco prometemos nada, pues toda promesa es una mentira para vender. Nadie te asegura nada. El mercado laboral es cruel, es competencia
de lo más descarnado. No estamos aquí para prometer bálsamos mágicos, estamos aquí para reunir a gente que ha demostrado de una u otra forma una excelencia y una capacidad de sobresalir verdaderamente fuera de común. Porque la educación no tiene que estar hecha para el común.
La educación es una cuestión de excelencia y de sacrificio. La educación cambia vidas. Nos hemos inspirado en tantas y tan buenas instituciones a lo largo y ancho del mundo que han hecho de este pensamiento aristocrático su forma de ver el mundo. Aprender para ser libre.
En la incultura no hay nada salvo oscuridad y servilismo. Un pájaro no es libre porque vuele sin restricciones si ni siquiera es consciente de su propia existencia. La libertad es algo muy serio, cuando hablamos de que ser libre implica una responsabilidad enorme no es un tópico.
Como San Manuel Bueno Mártir en el libro de Unamuno, el conocimiento, por muy doloroso que sea, es la única herramienta verdaderamente útil para conseguir ser seres humanos completos. Y ese conocimiento es sacrificio. Y no se regala. Este proyecto es esto. También es una visión.
Y solo por eso ha merecido la pena.

