La Caída de los Ángeles Rebeldes, de Frans Floris (1554, @KMSKA) no es sólo una representación de la lucha del Bien contra el Mal. Es el Renacimiento Italiano frente a las escuelas del norte de Europa. Y un superviviente del ataque iconoclasta de la catedral de Amberes.
Aunque hoy en día no es tan conocido como su contemporáneo Pieter Bruegel el Viejo, Frans Floris fue uno de los pintores más destacados de los Países Bajos en el S. XVI. Además fue un artista erudito con un amplio taller, de alguna manera un precursor de Rubens.
Amberes contaba con seis guildas armadas en el S. XVI: dos guildas de ballesteros, dos de arqueros, una de arcabuceros y una de esgrimistas. Ayudaban a las autoridades de la ciudad a mantener el orden y combatir incendios. San Miguel era el santo patrón de los esgrimistas.
Cada guilda tenía un altar en la Iglesia de Nuestra Señora, la más grande de la ciudad, que se convirtió en la catedral del Obispado de Amberes a lo largo del S. XVI. Ahí proclamaban su estatus con la exhibición de espectaculares retablos.
Los esgrimistas encargaron en 1554 un retablo a Frans Floris del que sólo se conserva actualmente la tabla central: La caída de los Ángeles Rebeldes. Originalmente era un tríptico, con el deán de la guilda en un ala y probablemente un segundo retrato en la otra ala.
La parte superior, donde se representan a los ángeles con San Miguel bebe del renacimiento italiano, especialmente de Miguel Ángel y Rafael, a quienes Floris estudió en su estancia en Italia entre 1541 y 1545, empapándose también del estudio de la antigüedad clásica.
La parte de los demonios y de los ángeles caídos bebe en cambio de las escuelas del norte de Europa. Los ángeles caídos son criaturas híbridas, con cabezas de animales y cuerpos humanos, siguiendo la tradición de monstruos antropomorfos del Bosco.
Cabezas de jabalí y de carnero.
Cabezas felinas y de león con melena flamígera.
Cabezas simiesca y con serpientes en lugar de cabellos, como una especie de gorgona.
Cabezas de elefante y espadas flamígeras.
Extrañas criaturas que parecen cadáveres de roedores, devorados por serpientes.
Criaturas de la tierra como insectos y reptiles, con simbología negativa.
Una curiosa representación de la lujuria.
Y la presencia de un sanmartiño o pez de San Pedro.
También hay recuerdos de la Bestia del Apocalipsis del grabado de Durero en el monstruo de siete cabezas.
Los grabados de Durero los encontramos como fuente de inspiración de otras bestias y de la Mujer sobre la Luna del Apocalipsis.
@RembriBarrocho @KMSKA ¡Muchísimas gracias por citarme, maestro! Un hilo increíble, me ha encantado!
@mjosemagi @KMSKA Me alegro que te haya gustado. Me hizo gracia ver un sanmartiño ahí.
@RembriBarrocho @KMSKA Tremenda locura. Qué barbaridad de pintura

























